El perdón y la venganza en el cerebro
La convivencia, la interpretación de
las conductas, la calidad de los apegos, el estado de ánimo, incluso el
cansancio y el hambre son la base inevitable de interpretaciones, malos
entendidos, enojos, rupturas sentimentales o el fin de una relación. El
resentimiento de una persona no sólo esta basado en la forma de cómo interpreta
su enojo, sino también en antecedentes, proyecciones, la edad del cerebro y su
madurez psicológica.
El perdón esta relacionado con las
redes neuronales que también procesan la venganza. De modo que odiar y perdonar
se encuentran bajo una circuitería en el cerebro que lo hacen ponderar las
diversas actividades y consecuencias sobre las que tomamos decisiones. Debemos
considerar que un suceso se valora en forma diferente dependiendo de la
situación y el tiempo que haya pasado.
Los mecanismos neuronales del perdón
activan sistemas cognitivos que han evolucionado para abordar los desafíos y
las dificultades sociales. El perdón tiene beneficios sobre las complejidades
de las interacciones sociales.
Desde un análisis psicológico, perdonar
es un cambio de motivación interpersonal marcado por la disminución de la
necesidad de represalia acompañado de sentimientos de reducir la evitación y
una mayor voluntad hacia la solución del problema. Socialmente representa
beneficios a largo plazo, ya que incrementa la interacción productiva y
favorece un mejor entendimiento entre las personas.
Cuando se tiene más culpa, vergüenza y
remordimiento se suele pedir más perdón; de esta manera el perdón tiene
factores neurológicos y psicológicos que
buscan disminuir la tristeza y la hostilidad. El principal miedo que se tiene
al ofrecer una disculpa es que la otra persona se aproveche de esa
vulnerabilidad y desoiga las disculpas, lo cual puede ser contraproducente e
incrementar la sensación de odio.
En contraste, la venganza conlleva
costos secundarios de alto riesgo tanto social como biológico, además disminuye
los procesos adaptativos. Estas medidas punitivas sólo garantizan daños que
pueden poner en riesgo el estado emocional, la salud mental y la condición
física.
El perdón y la venganza se entrelazan
en los sistemas de atención, memoria y aprendizaje diseñados en la evolución y
modificados en nuestra cotidianidad.
El cerebro humano tiene diseñado un
sistema para sentir, generar y exigir venganza. Los núcleos cerebrales llamados
accumbens y caudado están relacionados con el placer y la motivación, y también
se encuentran íntimamente relacionado con comportamientos orientados a las
promesas de recompensa, como puede ser lo que se espera al comer cierto tipo de
alimentos, la adicción a las drogas.
Visto así, la venganza es la exigencia
de una recompensa anticipada, la necesidad de infligir castigo y que la
magnitud de éste tenga relación con el despertar de cierto tipo de placer como
un fenómeno
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