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jueves, 25 de abril de 2019

Con una pequeña ayuda de mis amigos.


 “…la amistad perfecta es la de los hombres buenos e iguales en virtud; porque éstos quieren el bien el uno del otro en cuanto son buenos, y son buenos en sí mismos; y los que quieren el bien de sus amigos por causa de éstos, son los mejores amigos…”
Aristóteles
Con una pequeña ayuda de mis amigos.
Hace tiempo estuvo circulando por las redes sociales un video donde Arnold Schwarzenegger declaró que él llegó a ser lo que es gracias a las personas que lo ayudaron desde sus inicios, que nadie puede hacer las cosas por sí mismo, que siempre se necesitará la ayuda de los demás. Al mismo tiempo, las películas de Hollywood nos han hecho creer que él es una persona que puede hacer todo por sí sólo, ser un súper héroe, y muchos piensan que logró su carrera sin necesitar a nadie, pero el protagonista de tantas zagas nos dice que, si bien es posible tener una determinación, sin el apoyo de los demás no lo hubiese logrado.
Esta idea hollywoodense ha querido transmitir la idea del “self made man”, el hombre que se hace así mismo, término acuñado en EEUU para referirse a los emprendedores que consiguen destacar empezando desde cero y que aún bajo circunstancias poco prometedoras se las arreglan para convertirse en grandes triunfadores. Y para reforzar la idea, ponen de ejemplo a personajes de la historia como Henry Ford y Benjamín Franklin, entre otros.
Existe la tendencia filosófica del individualismo que defiende la supremacía de los derechos individuales frente a los derechos de la sociedad. Y puede verse también como una posición moral o política, según la cual aquellas personas buscarán satisfacer sus propios objetivos con autosuficiencia e independencia, cuestiones que vienen reforzadas por el gran desarrollo de los electrodomésticos y productos de “hágalo Ud. mismo”, y conforme a ello, no se necesita de la ayuda de otros para sobrevivir. En algunos casos puede llegar a ser vista como una tendencia egoísta, que soslaya la falta de solidaridad y compañerismo y promueve la búsqueda del propio beneficio. Suele decirse que los individualistas piensan solo en sí mismos y no tienen compasión por el resto de la gente, incluso por su propia familia. Algunos ejemplos en los que se utiliza esta forma de entender el concepto de individuo son: “no puedo creer que seas tan individualista y que ya hayas gastado nuestros ahorros en algo que sólo te gusta a ti”, “es un jugador muy habilidoso, pero demasiado individualista”.
Con la creación de las factorías se destruyó el cooperativismo que se llevaba en el feudalismo y se vio remplazada por el triunfo del principio de la propiedad privada individualizada. También, el consumo y la reproducción de la fuerza de trabajo son procesos que se dan en el seno de la intimidad de la casa familiar, y se genera desconfianza y recelo respecto del ámbito social y comunitario. En materia de identidad, el capitalismo triunfa cuando se subrayan las diferencias entre las personas, el sentido de ser “único”, “uno mismo” y “auténtico” lleva un segregacionismo y clasismo bastante marcados, y ello se manifiesta en cosas tan inocentes como los gustos musicales, en lugar de reconocer la riqueza de la diversidad y a los “otros”, muchas veces estas distinciones son más imaginarias que reales pero sirven de forma muy efectiva para confinar a cada quien en el estamento social del cual no debe salir y no cuestionar el orden social.
En medio de estas condiciones se presentó la idea de la lucha por la supervivencia del más fuerte y apto, supuesto que fue reforzado por las teorías evolucionistas. Desde las ciencias naturales se planteó que todo es competencia y supremacía, sea esta por territorio, por la comida o por el sexo, siendo la intención de sobrevivir a toda costa con la finalidad de afirmarse a sí mismo, a su verdad o a su fe y tratar de imponerla a otros. Con este nuevo sistema, la economía se rige por la ley del máximo beneficio y el culto al dinero, que constituyen un terreno abonado para que en las relaciones entre los individuos florezcan el espíritu de posesión, el egoísmo, la manipulación, la hipocresía, el cinismo y el individualismo exacerbado. Cada uno intenta conseguir a toda costa el éxito personal, se plantea la idea del hombre que se construye a sí mismo, por lo cual se supone que no se necesita de otros, salvo para ser servirse de ellos, estas ideas se pueden apreciar en “El Príncipe” de Maquiavelo. Estas ideas también pueden derivar en conductas patológicas por el miedo a la “multitud”, recuerdo la escena de un hombre en sus treinta, que histérico subía y bajaba sus brazos extendidos y entrelazados, al tiempo que profería “no tolero subirme al metro, necesito mi propio espacio vital”.
En este sentido, Alejandra Kolontay menciona, “en la sociedad burguesa, edificada sobre los principios de individualismo, concurrencia desenfrenada y emulación, ya no queda lugar para la amistad considerada como factor social”. La sociedad capitalista considera la amistad como manifestación del “sentimentalismo”, por lo tanto, como una debilidad del espíritu completamente inútil y hasta perjudicial para la realización de las tareas de clase burguesas. La amistad sincera en esta sociedad queda convertida en un motivo de burlas, en cambio nos imponen los ideales del “amor romántico”, como constructo irracional para justificar las pasiones más violentas y absurdas que nos hacen sentir que somos “especiales” para alguien y que casualmente no necesitamos a nadie más y nos queremos aislar de todos para vivir idilios tóxicos.
¿Qué pensarías si nos cambiaran la idea y que el motor de la evolución es el mutualismo y no la competencia entre especies como postula el neodarwinismo?, ¿Qué pensarías si la ideas fueran inspiradas por el hecho científico de que estamos formados por comunidades de células auto organizadas que se han asociado gracias a la simbiosis de diferentes bacterias y que, sin ese apoyo mutuo, ni tu ni yo existiríamos? El darvinismo social sigue dándose en la forma con que el Estado y las empresas quieren moldearnos pese a la interdependencia que existe naturalmente entre los humanos, por empatía. Se trata de negar que necesitamos de otros para sobrevivir. Un recién nacido no sobreviviría sino fuera por los cuidados que le ofrece un adulto. Necesitamos de otros para que cosechen nuestros alimentos.
Existen sociedades en las cuales lo más importante es la cooperación o el síndrome cultural del colectivismo donde se promueve la interdependencia entre las personas y su grupo, en estas culturas se consideran más importantes las necesidades del grupo que las individuales. “Ubuntu”, es un video donde cuenta que una antropóloga al estar estudiando una comunidad africana quiso hacerles un regalo de despedida, colocando una sesta con frutos y propuso realizar una carrera en la que él que llegara primero podría obtenerla y comerse todos los frutos, para el solo. Para su sorpresa, los niños se tomaron de la mano y corrieron juntos llegaron al objetivo y se repartieron el botín, estallando en un conjunto de risas. Respondieron con “Ubuntu”, que quiere decir “soy quien soy, porque somos todos nosotros” explicaron que como no podría ser que tan solo uno de ellos fuera feliz mientras los demás estuvieran tristes. Ella comprendió que entre ellos jamás habría competencia sino colaboración.
Existe la frase “lo importante no es ganar sino competir”, pero tal pareciera que la sociedad refuerza todo el tiempo que, lo más importante es no sólo ganar sino avasallar, pues se otorgan premios para los ganadores, y siempre está la pregunta en el aire de quién es el mejor, ya sea en lo político, en el arte, en los deportes, buscando siempre a  el mejor de todos los tiempos, nunca se plantea que cada artista, cada deportista está aportando algo para la sociedad y no puede ser comparado con los otros, tampoco se expone la opción de hacer las cosas por placer o bien  por conocer cada quien sus propias capacidades.
Por otro lado, Humberto Maturana plantea que “los humanos somos fruto de la cooperación para la conservación, no de la lucha por la supervivencia bioevolutivamente somos porque amamos”, y que, opuesto a ello, la cultura patriarcal, está fundada en la competencia, en la apariencia, en la negación del otro, en la lucha, en la guerra, en la mentira. Es esta fricción la que erosiona a la paz, armonía, fraternidad y justica. Al mismo tiempo, el hecho añorar estos valores y el hecho de que podamos imaginar una sociedad basada en la convivencia fundada en el respeto y en la justicia nos hace querer recuperarlos. El gran error que se comete es pretender que coincidan o coexistan, ya que son condiciones culturales que se niegan mutuamente.
Algunos preferimos quedarnos con la canción “Imagine” de John Lennon y proclamar “me puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único, espero que algún día te nos unas y el mundo vivirá como uno”.

viernes, 29 de julio de 2016

¿A PARTIR DE QUE MOMENTO SE COMIENZA UNA AMISTAD?

“Nadie podría ser feliz sin amigos” Aristóteles
Desde el  primer momento que existe una empatía por una persona y, después de un breve periodo de convivencia, se da uno cuenta que se tienen algunos sentimientos o intereses en común hacia la otra persona. A partir de ahí, se puede empezar a sentir  una necesidad de conocerse más entre si. Un deseo mutuo de compañía y probablemente un lazo común de algún tipo. Por ejemplo: el amor a los animales, a los deportes, a la música, la lectura, etc., tener un mínimo de sentimientos compartidos son necesarios para iniciar una amistad.
Algunas personas tienen la costumbre de decirle amigos a todo el mundo, como lo es a la persona que acaba de ser presentada.
Pero la amistad requiere de convivencia y el convivir requiere tiempo. De esta forma, los miles de amigos que circulan por las redes sociales no cuentan. Como dice Octavio Paz “El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo”.
Habrá que  entender que hay muchas relaciones humanas muy buenas y muy necesarias pero que no es amistad, por ejemplo; Las relaciones entre padres e hijos donde no hay una reciprocidad completa, puesto que el padre siempre proveerá más al hijo y estará más al pendiente de su vida social. La relación de compañeros que solo comparten algunos aspectos del trabajo. Está la de cordialidad como la que se da entre los vecinos; un saludo. La de beneficencia, donde yo ayudo a otros pero no espero que el otro me lo devuelva, es como dar un servicio social. La relación contractual,  yo pago  para que el otro me dé un servicio y que al término de éste, se acaba la relación. Esta la relación de simpatía, me llama la atención, me cae bien, pero solo lo he visto un par de veces.
Más allá de esto, la amistad verdadera involucra un sentimiento compartido de preocupación, un deseo de ver al otro crecer y desarrollarse, y una esperanza mutua de tener éxito en todos los aspectos de la vida. También implica acción: Hacer algo diferente para alguien más sin esperar nada a cambio. Compartir pensamientos y sentimientos sin miedo a ser juzgado o a ser criticado negativamente.
El tiempo y las circunstancias te muestran a los amigos que valen la pena conservar en tu vida. Hay  amigos para toda la vida, según qué tan fuerte han sido los lazos de amistad, que aunque no los frecuentes seguido, tienes la certeza que estarán cuando los necesites.
 Algunos amigos pueden ya no ser los mismos, si dejamos de verlos durante periodos muy largos, dependiendo de las experiencias de vida hayan vivido, pues los amigos no son eternos en esta vida, y que a medida pasa el tiempo muchos de ellos se apartan de nuestro camino, ya que vamos cambiando al paso del tiempo.
Necesitamos hacer amigos porque somos seres sociales, requerimos del otro  para compartir nuestros logros, nuestros fracasos, nuestras alegrías, etcetera, sin ellos, estas  carecen de sentido, para ser mirados, ser escuchados o ser queridos. Nuestro primer contacto con el mundo es la familia y precisamos  de ella para sobrevivir, pero al ir creciendo empezamos a escoger libremente a otras personas que llamaremos amigos. Muchas veces son  ellos, más que la familia,  quienes nos asisten en la vejez que tarde o temprano nos llegara.


EL CAMINO A LA CASA DE UN AMIGO NUNCA ES LARGO

La amistad requiere de un cariño reciproco, es decir, que yo quiera a mi amigo y que él me quiera, pero esto  no es algo que  este pactado, sino que se da libremente, no es una relación obligada ni posesiva, es decir, como no es de mi pertenencia, puede romperse mediante la separación, aunque esta  pueda ser dolorosa. En esta relación como no hay una obligatoriedad, se tiende a perdonar, en algunos casos más fácilmente que a una pareja. De esta forma, al amigo le puedes decir no sé, se me olvido, se me hizo tarde, etcetera., y tal vez no pase nada, no así con la pareja.
En la amistad debe haber respeto y admiración por el otro, porque me gusta cómo piensa o por lo que hace. Sin embargo, consideremos que el amigo no educa, tan solo te puede dar un buen consejo que uno podrá tener el libre albedrío de seguirlo o no, tampoco te pondrá límites.
En la amistad no hay exclusividad, así que se puede tener más amigos, pero siempre habrá algún compañero que te la quiera imponer. Es posible que en una relación  entre más de tres camaradas, por lo menos uno de ellos se sentirá excluido o suponga que los otros dos se frecuentan más. Entre  la amistad se presenta una codependencia, pero no es toxica, pues hay  relaciones toxicas o de dominio, donde no se quiere el bien del otro. Como los narcisistas que más bien usan a los amigos. En el momento que dejas de alabarlo te cambia por otro. No solo debe contar lo que él quiere, sino lo que uno también desea.
Libertad, seguridad, profundidad y liviandad. Es la síntesis perfecta de opuestos que te hace irreemplazable a los ojos de tus amigos. Muchos o pocos, no importa, con todos sabes establecer una relación privilegiada, nunca agobiante. Y con alguno entablas un vínculo más allá del espacio y del tiempo, los aceptas tal como son, lejos de imposiciones, les brindas la posibilidad de conocerse a sí mismos, sin miedo a ser juzgados, tu amistad es de tipo INSUSTITUIBLE
Muchas veces suponemos que los amigos nos defraudan, pero a veces se crean unas expectativas más altas, esto es, esperamos más de ellos. Suponemos que les invertimos mucho tiempo o le apostamos a que nos van a satisfacer todos nuestros vacíos. O bien a veces suponemos que deberíamos o podríamos hacer más por ellos.
Entre amigos debe haber cierta reciprocidad, aunque no hay un compromiso que te forcé a ella,    yo te debo dar algo y tú a mí, pero como no está pactado, es muy borroso, los amigos invitan pero cuando no hay esa reciprocidad se siente uno utilizado.  Como cuando lo buscan a uno porque necesitan algo de ti y después ni un gracias o ¿cómo estás? O bien cuando solo buscan que los invites y te ven como un banco por la capacidad económica. Lamentablemente el dinero se ha vinculado a la ruptura de muchas amistades. Ya que el dinero suele traer las intenciones verdaderas de la gente y las motivaciones, prestarlo puede probar una amistad verdadera. Fallar a la hora de devolverlo a tiempo puede ser una indicación de una amistad en la que no se puede confiar. Un verdadero amigo respetará tu derecho a ser pagado tan pronto como sea capaz de hacerlo. No deberías tener que enviarle recordatorios o pedirles que te paguen el dinero.
Con las amistades se quiere platicar, comentar nuestros sueños, nuestras aspiraciones o tan solo para decir el dolor que nos produce lo que a veces no tiene remedio como la muerte. Decirle que los queremos que los amamos.  El amigo es una escucha distinta a la de los padres o hermanos que se puedan escandalizar de tus actos o ideas, pero el amigo estará ahí presente, es incondicional. A veces nos acompañan sin necesidad de hablar.

Se dice que a la gente madura, generalmente ya no le interesa seguir buscando o hacer nuevas amistades, ya no quiere repetir sus experiencias o sentirse defraudado. Pero necesitamos amigos, para tal vez prevenir la soledad que en la vejez nos alcanzara a todos. Pues algunas veces son los amigos los que nos cuidan en la vejez o cuando estamos enfermos, más que nuestra propia familia, por eso se dice que los amigos son la familia que uno escoge.