martes, 27 de febrero de 2018

Porque bastante ha costado la emancipación del género para que la arruinen con pocas palabras.



Es un hecho que el machismo no es exclusivo de los hombres. En las sociedades latinoamericanas, la cultura del macho ha sido casi institucionalizada por las madres, y aunque las estructuras han cambiado en pro de derribar convencionalismos que amenazan la igualdad de género, es sorprenderte cómo en la sociedad moderna muchas mujeres siguen conservando actitudes machistas sin escatimar la gravedad de sus manifestaciones, la cantidad de años que retroceden en una frase y lo mal representado que dejan al género femenino. A continuación alguna de esas expresiones para ejemplificar:
1. "No puedo vivir sin él"
Se entiende que a veces nos enamoremos a tal grado que sintamos morir tras una decepción, y en ese momento el romanticismo se exalta a lo más. Pero de ahí a que llevemos al plano literal el que no se pueda vivir o que no seas capaz de sostenerte emocionalmente por ti misma, estás dando cabida al machismo, pues la vida de ninguna mujer debe depender de un hombre.
2. "¿Cómo esperar que la respeten vistiendo así?"
Juzgar a las demás por su forma de vestir hasta el punto de denigrar con calificativos como “zorra”, “perra”, “puta” se ha convertido en una clásica actitud machista de las mujeres, así como justificar el acoso callejero o las violaciones porque ella se lo buscó con minifaldas o escotes pronunciados. Estas actitudes penosas significan un retraso en la lucha por conquistar la libertad de vestirse y elegir mostrar nuestro cuerpo como mejor nos plazca, sin ser sinónimo de ofrecer servicios sexuales o despertar bajos instintos.
3. La maternidad, crucial en la realización de una mujer
Antes era regla, ya no; aunque unas a otras se presionen en que la maternidad es una asignatura obligada en las mujeres. Se debe respetar la decisión de tener o no hijos y dejar de ver a quien no ha sido madre como una mujer "incompleta".
4. "Hay que darse a desear"
Las mismas que ven mal tener sexo en la primera cita, tener iniciativa en una relación, ser accesible con los hombres, como en pagar cada quien su consumo o mostrarse transparente con ellos.
5. "Para su ascenso, seguro se acostó con el jefe"
Si una mujer se ha superado, seguro intervino un favor sexual ¡Por favor!6. "Si viste masculina, es lesbiana"
La apariencia no define una orientación sexual. Ellas también secundan la idea de los machistas, de que si una mujer se aleja de su concepto de guapa y femenina, seguro no le gustan los hombres vaya, es “machorra”
7. Puta por vivir libremente su sexualidad
En el siglo XXI y mujeres juzgadas por el mismo género por vivir el sexo con libertad y plenitud. Ser simpatizante del sexo casual sigue siendo blanco para comentarios denigrantes. Algo anda muy mal en aquellas que se toman el derecho de faltar al respeto a las mujeres libres.
8. "Las mujeres no dicen malas palabras"
No solo ellos quieren a  la princesita de cuya boca salen flores, algunas también creen que decir una que otra palabrota está mal visto y por ello poseen un nutrido repertorio de eufemismos. Creo que dependiendo la situación, un “vete a la …” no tiene un equivalente con la misma fuerza expresiva.
9. "Le hace falta un hombre"
Cada quien es responsable de arreglar su vida, de tener satisfacciones propias, de su madurez y de su felicidad. Una mujer no necesita a un hombre para completar su vida, si acaso para compartirla.
10. "A los hombres hay que saber atenderles"
Lo he escuchado de las casadas y entiendo que por amor se esté al pendiente de las necesidades del otro y de su salud. Pero de ahí a solapar la idea de que la mujer está a su servicio y placer, solo porque a ellos se les quita lo hombres si levantan los platos sucios o lavan su ropa, hay gran diferencia.
11. "Va a casarse y no sabe ni cocinar un huevo"
Si bien en lo práctico es necesario que al menos una sepa procurarse la comida, ser ama de casa no es el único rol en un matrimonio y calificar a una buena esposa por sus cualidades domésticas ya quedó muy atrás.
12. Subestimar el éxito de otra mujer
Cuando una mujer conquista sus metas, debemos sentirnos felices, inspiradas, son logros en cierta medida compartidos. Nada más lamentable que las mismas mujeres hagan menos el éxito de una congénere, o que por envidia la hagan tropezar ¡Mejor impulsémonos unas a otras!
13. "Una mujer sin depilar o sin maquillar es fea"
¿Qué es bonito? La belleza es relativa, lo entendemos. Sin embargo limitar el concepto a una imagen que no es la natural, creo que tampoco es muy bueno.
14. "Es una roba-novios"
Nadie es propiedad de nadie y el amor es muy caprichoso. Aunque mantengamos cierta ética con los novios de nuestras conocidas, todo acto es decisión de cada quien y conlleva la responsabilidad de afrontar las consecuencias. Pero de ahí a que una mujer robe hombres, pues no, ellos no son objetos.
15. "Si quieres hacer de todo, no te quejes si batallas"
¿Por qué cuando ven a una mujer luchar contra obstáculos machistas para salir adelante con los roles que se ha propuesto, en vez brindar apoyo se prefiere criticar, burlar y concluir que se lo merece por querer ser profesionista, madre, esposa o lo que fuera?
Y bien, aunque hay más, tomemos estas expresiones como un ejemplo de lo que no deberíamos decir. Apoyémonos entre todas, muchas mujeres casi han dado su vida por el respeto a los derechos femeninos y para que el papel de la mujer sea dignificado. No caigamos en estas actitudes y tratemos de concientizar a quienes se expresan así para que no sean piedra de tropiezo para el género.

El juramento de las amazonas libres


El juramento de las amazonas libres
De hoy en adelante, renuncio al derecho de casarme, salvo como compañera libre. Ningún hombre establecerá conmigo un vínculo in catenas ni viviré en ninguna casa de hombre como barragana.
Juro estar preparada para defenderme por la fuerza si soy atacada por la fuerza, sin recurrir a la protección de ningún hombre.
Juro que de hoy en adelante no seré conocida por el nombre de ningún hombre, sea padre, guardián,amante o esposo, sino simple y solamente como hija de mi madre.
Juro no entregarme de hoy en adelante a ningún hombre, salvo en el momento y ocasión que yo misma decida, por mi propia voluntad y deseo;  nunca ganaré mi pan como objeto del deseo de hombre alguno.
Juro que de hoy en adelante, no daré hijos a ningún hombre, salvo por mi propio placer, elección y momento; no daré hijos a ningún hombre para la herencia, la casa, el clan, el orgullo o la posteridad; juro que sola determinare la crianza de cualquier hijo que tenga sin considerar la posición, el lugar o el orgullo ningún hombre.
De hoy en adelante, renuncio a ser leal a cualquier familia, clan, guardián o señor, y juro ser leal solamente a las leyes de la tierra, como ciudadana libre, al reino, la corona y las diosas o dioses.
No recurriré a ningún hombre en busca de protección, apoyo o socorro , y únicamente deberé lealtad a mi madrina de juramento, a mis hermanas del gremio y a mi patrón durante la época de empleo.
Y juro, además, que las integrantes del gremio de las amazonas libres, todas y cada una de ellas, serán para mí como mi madre, mi hermana o mi hija, de mi misma sangre, y que ninguna mujer unida por juramento al gremiio recurrirá a mí en vano.
Desde este momento, juro obedecer todas las leyes del gremio de las amazonas libres y cualquier orden de mi  madrina de juramento, los miembros del gremio o la líder que elija durante mi temporada de empleo. Y si traiciono algún secreto del gremio, o no cumplo mi juramento, me someteré a las madres del gremio para las sanciones disciplinarias que ellas elijan; y si no cumpliera, que la mano de cada mujer caiga sobre mí, que me maten como un animal, entreguen mi cuerpo insepulto a la corrupción y dejen mi alma a merced de la diosa.

lunes, 15 de enero de 2018

VIVIMOS EN HOGARES DIFERENTES


Hubo épocas en que la familia fue completamente distinta a como estamos acostumbrados a verla hoy en día. Existió un tiempo donde la cabeza era una anciana madre y en torno a ella se agrupaban los hijos, los nietos y los biznietos, la vida y el trabajo común.  Así como también, en algún momento de la historia se presentó un cambio radical donde se creó la familia patriarcal, la cual ha sido considerada como la única forma posible de familia, precedida por el padre-amo, cuya voluntad era ley para todos los miembros de la familia, pero también estaba una parentela tan extensa que contenía no solo a los descendientes directos, sino que también estaban incluidos los sirvientes, los cuales estaban obligados a obedecer la autoridad del paterfamilias. Pero también hubo una sociedad donde todos los hombres eran padres y todas las mujeres eran madres donde no se podía saber con certeza quién era el padre de la criatura, pero sí se sabía quién era la madre. Aun cuando ésta llamase hijos suyos a todos los del grupo común y tuvieran deberes maternales para con ellos, no por eso dejaba de distinguir a sus propios hijos entre los demás. Sin embargo, muchas de estas formas de familia siguen existiendo en alguna parte de nuestro gran planeta.

Las costumbres y reglas varían según el tipo de familia o las razas, hay pueblos como los turcos, árabes y persas en los cuales la ley autoriza al marido tener varias esposas, y en algunas tribus toleran lo contrario, es decir, que la mujer tenga varios maridos.  Existen sociedades donde tanto las ellas y como ellos deben mantener una “castidad” hasta su matrimonio legítimo, mientras que, en otras tribus, la mujer tiene por orgullo haber tenido muchos amantes y los hombres las prefieren porque cuentan con una experiencia y sabrán como gozar las relaciones sexuales.
El concepto de familia nuclear que nos han querido imponer, la que se compone de madre, padre e hijos, como una especie de célula que se tiene que reproducir y ser independiente de las otras. Incluso nos han hecho creer que para conseguir una buena salud mental es necesario que estas entidades estén claramente diferenciadas, es decir, cada uno de los integrantes cumpla con su papel asignado socialmente. Que el padre no haga el rol de madre, por ejemplo.
Desafortunadamente no siempre es así, en algunos casos los roles y las categorías parecieran estar confundidos, mezclando todos los niveles. En México existen una infinidad de formas en que está integrada la familia, en algunas viven en casa de los abuelos, en otras, falta la madre o el padre, la gente vive con algún pariente o por cualquier razón, esta aquella familia que uno escoge, la cual no es consanguínea como los amigos. Podríamos decir que la familia no necesariamente surge de la unión coital de un hombre y una mujer, como es el caso de la familia por adopción. Luego, podemos decir que hay familias donde no está presente la figura del varón; también hay familias donde la pareja ha decidido no tener hijos. Hay familias donde la crianza y educación está bajo la responsabilidad de los abuelos. Y, no podemos olvidar a las familias conformadas por padres del mismo género, las llamadas homoparentales.
Hogar es el conjunto de personas que pueden ser o no familiares, que comparten la misma vivienda y se sostienen de un gasto común. Una persona que vive sola también constituye un hogar.

Lo cierto es que todas las familias tienen algo en común y es el hecho de procurar protección y apoyo dentro de una red de solidaridad. Asimismo, es importante reconocer que cambian los tiempos, y así lo hace también, la institución de la familia.

miércoles, 25 de octubre de 2017

CUANDO NO ME COMUNICO

Desde que nacemos hasta que morimos, siempre estamos comunicándonos, y para ello no necesitamos hablar, utilizamos un lenguaje gestual, nuestras emociones y hasta el silencio es una forma de participar, se dice que “el que calla, otorga”. Y es que todo el cuerpo habla la entonación, las emociones y el entorno.
Cuando hablamos creemos que la otra persona nos está escuchando y además pensamos que está interpretando tal y como nosotros suponemos, sin embargo, el interlocutor, algunas veces no nos está escuchando realmente, tal vez sus pensamientos están en otra situación, puede que esté viendo la tv. o escucho un ruido y se distrajo. Hay momentos en que no estamos poniendo atención y a veces solo escuchamos palabras sueltas y se da una idea totalmente falsa o parcial de lo que sucede, terminando en un “teléfono descompuesto”. Esto a veces nos sucede cuando escuchamos en la radio una parte de la noticia y armamos una historia totalmente distinta.
A veces en nuestro “narcisismo o egocentrismo” creemos que nuestra opinión es la verdad absoluta y no queremos escuchar  las opiniones de otros. ¿Te ha pasado que tus familiares esperan que les adivines lo que piensan? Que suponen que las cosas son tan obvias que deberías de haber pensado por sus necesidades y si no lo haces se enojan.  Y es que a veces damos por hecho las cosas. De este modo, algunas personas no quieren decir lo que les pasa con la idea de no querer molestar, sin embargo, ellos cuentan con una expectativa de querer escuchar algo y si no es lo que ellos esperan, se sienten molestos, lo cual genera un descontrol para quienes los rodean, por lo cual no se puede dar un buen nivel de comunicación.
Suele haber una mala comunicación cuando se dan instrucciones, donde para uno le es fácil pues conoce el lugar o como realizarlo, mientras que para el segundo si lo es y a veces no pregunta, para no parecer estúpido, por pena o simplemente, por temor a ser juzgado.
Algunas personas no aclaran las cosas para crear confusión y generar un beneficio para sí mismas.
¿Conoces a alguien que habla por los codos, pero no escucha a los demás y tampoco deja participar? Si es así, ya habrás comprobado que puede resultar bastante molesto y cansado, además de poco adaptativo. Y no tienen por qué ser malas personas, ni mucho menos, pero ciertamente no deseamos compartir tiempo con ellas. Quizás sean personas que tienen necesidad de ser escuchadas, para ello utilizar expresiones del tipo: “como te decía…”, “disculpa que te interrumpa, quiero comentarte…”, “volviendo al tema…”, “para concretar”. Este tipo de expresiones ayudarán a que tu interlocutor tome conciencia de lo que es para ti importante tratar.
A veces estamos tan predispuestos a querer hablar con alguien que ya imaginamos lo que nos va a decir incluso, al iniciar la conversación insultamos a la persona con la que queremos hablar o lo hacemos en un tono que es molesto, a veces de tipo autoritario. Así mismo, cuando una persona quiere que la escuchemos prejuzgamos a la otra, la criticamos 
Sin duda alguna, un adulto cuenta con más experiencia que un joven o un niño, quizás lo que desean las madres es que no tengan los mismos errores que ellas tuvieron, y por lo cual se quejan que ellos no las escuchan, la pregunta sería ¿quieren que las escuchen o que las obedezcan?, acaso los padres suponen que una de sus funciones principales es que siempre deberán de aconsejar a los hijos.
Nos olvidamos de preguntar ¿Cómo quieres que te escuche? ¿quieres que te de una opinión?  y entender que cuando se da un consejo, no necesariamente se va a seguir, sino que será para tenerlo en cuenta.
 Esto me recuerda lo que Jorge Bucay dice en un texto: “Quiero que me oigas, sin juzgarme. Quiero que opines, sin aconsejarme. Quiero que confíes en mí, sin exigirme. Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí”.


martes, 29 de agosto de 2017

¿Qué se siente cuando la esposa es independiente? ¿Te hace sentir orgulloso o te genera conflicto en la relación?

Muchos hombres se sienten incómodos e incluso inseguros ante la idea de tener al lado a una mujer “tan independiente” que no solo no necesita de su protección, sino que también puede hacerse cargo de los gastos cotidianos y de los hijos. También hay  a quienes no les gusta que su esposa trabaje fuera de casa, prefieren que se dedique a los niños y a lo doméstico. A veces también les afecta que ella tenga más preparación académica, (aunque ya lo sabían antes de casarse).Pero si la mujer debe trabajar por necesidades económicas, lo aceptan a regañadientes, y bajo ningún concepto aceptarían que ella sea quien gane más, y aunque gracias a esta realidad la economía del hogar fuese más holgada,  se sentirían amenazados en su rol masculino de no ser los principales proveedores del sustento familiar.
Sin embargo, no siempre lo que es un problema para una persona lo es para la otra y en raros casos, la mujer de verdad piensa que no es un inconveniente que él gane menos dinero o tenga menor preparación escolar. Pero como nunca he tratado de generalizar, también podemos ver el lado opuesto, donde a algunas mujeres si les hace ruido, el constante bombardeo ya sea familiar o social en las que ellas deben ser las “mantenidas”, no el hombre, eso las hace sentir que están manteniendo a un “holgazán”, aun y cuando él sea el “amo de casa”.
Clara Coria, psicóloga clínica y autora del libro "El dinero en la pareja", sostiene que el dinero sigue teniendo un tinte sexual, "y ese género sexual sigue siendo masculino, aun cuando en las últimas décadas algunas mujeres hayan accedido a la adquisición y posesión del mismo". Pero este conflicto generalmente no queda solamente ahí, sino se suele introducirse bajo las sábanas, ya que en la vida íntima de una pareja, en el deseo y en el logro de placer se expresan las incidencias del poder, es decir, muchas de las veces la competencia entre ambos se deja sentir en la cama.
Porque lamentablemente cuando nos sentimos inferiores, tendemos a buscar la superioridad tratando de herir y menos preciar al compañero y es allí donde comienzan las dificultades y donde uno se perciba  menos, se convierte en un problema de pareja.
En general este, y cualquier tipo de roce dentro de una pareja se puede superar con buena voluntad, confianza, respeto y apoyo mutuo, el camino es un diálogo constructivo, basado en los mismos puntos y que incluya las opiniones y sentimientos de cada miembro de la pareja buscando en todo momento una mayor armonía y comprensión solidificando los lazos de la relación, evitando cualquier tipo de comentarios sarcásticos o fuera de tono, que podrían resquebrajar el entendimiento o a uno de los miembros de la pareja.
Si la pareja  está bien constituida  no tendrá ningún tipo de influencia negativa proveniente de los familiares o amistades que suelen hacer comentarios, siempre y cuando ambos se respeten, se quieran y se admiren.
Indiferentemente de cual sea la situación específica, es un tema que debe ser tratado abiertamente y sin recelos dentro de la pareja, manteniendo el nivel de respeto, y jamás haciendo sentir al otro como  inferior porque tiene mayor preparación  o aporta más dinero.

¿Qué es lo mejor para los miembros de una pareja? Pues hacer todo lo posible para sentirse cómodos en la realidad que les toca vivir, aceptarla, acompañarse, estimular el crecimiento del otro sin limitarlo, y, por sobre todo, hablar de lo que les incomoda. No hay por qué subvalorarse por ser quien menos gana, hay circunstancias que observadas desde otra perspectiva pueden ser altamente ventajosas. Vale la pena tener en cuenta todas las ventajas que esta situación aporta y entender que, en una pareja, el objetivo en común es el mismo, independientemente de quién genere mayores ingresos. En la relación de pareja lo más importante es estar apoyados y sentir que los dos están consolidando un bien familiar.

¿Nos mal interpretan? 0 ¿Falta de comunicación?

¿Te has visto envuelto en un malentendido? ¿Qué haces cuando una persona te malinterpreta?
Cuántas veces has dicho una frase sin pensar o que crees que te estás explicando claramente, y resulta que tus palabras fueron tomadas de una manera que nunca podrías haber imaginado. Peor aún, probablemente, no con la intención que pretendías o de forma negativa, y después quieres explicar y pareciera ser que se empeora la situación.
Los malentendidos son una de las primeras fuentes de tensión y conflicto en las relaciones humanas. Se producen cuando una de las partes involucradas se equivoca interpretando el comportamiento o las palabras de otra. A veces, sencillamente es que no conseguimos comunicar las ideas con la claridad y la precisión deseadas; y también existe la tendencia a malinterpretar ciertos gestos.
Esta mala interpretación tiene que ver con la percepción subjetiva de la otra persona, es decir, como todos tenemos una historia de vida, en la que  posiblemente nos han dañado con algún comentario. Pero, eso no es todo,  también contamos con conceptos que provienen de nuestras creencias, valores, recuerdos, educación, cultura, todo esto hace que, ante un mismo mensaje las personas podamos entender cosas diferentes. Y si eso no fuera poco, también, depende, y mucho, de nuestro estado físico y emocional. Así mismo, cada persona tiene una percepción propia y única, fruto de su fisiología, educación, valores y recuerdos, significa que es imposible saber cómo una persona va a descifrar el mensaje que estamos enviando. Es decir, somos dos personas con historias diferentes y cada una trae su información subjetiva. Somos dos realidades distintas y  para cada uno es verdad lo que vivimos. Ante lo cual, ambos podemos estar correctos, pero también equivocados, podemos estar viendo la misma película, y aun así,  podemos tener versiones distintas.
Después de todo esto, parece sorprendente  que, cuando hablamos, nos lleguemos a entender. Existe una frase que dice “Yo sólo soy responsable de lo que yo digo, no de lo que tú entiendas”. Así que, cuando el malentendido se produce, no puede trasladarse la responsabilidad total del mismo al emisor, por todo lo que hemos explicado.
Se puede estar de acuerdo con esta frase, aunque, sólo en parte, porque quedarse ahí significa que uno se convierte en víctima de los malos entendidos, pero cuando estamos con personas que son significativas en nuestra vida, lo que queremos es comunicarnos y hacernos entender lo mejor posible con ellas.
Efectivamente, cuando me comunico, yo no tengo la culpa que las otras personas tengan una cultura, unas creencias determinadas y que además,  esté en un estado emocional determinado. Sin embargo, hay algo que sí puedo hacer para conseguir hacerme entender. Humberto Maturana lo dice con las siguientes palabras: “Yo soy absolutamente responsable de lo que digo, pero irresponsable de lo que tú escuchas”. Sin embargo es mi responsabilidad cotejar constantemente lo que yo digo con lo que tú escuchas.
Efectivamente, si quiero que mi mensaje llegue a la otra persona, no puedo evitar que el otro individuo entienda una cosa diferente de la que yo haya dicho. Eso no está en mi círculo de responsabilidad o de influencia, pero si está en mi círculo de preocupación. Ahora bien, como es realmente importante para mí que el mensaje llegue a mi interlocutor, sí que está en mi ámbito de responsabilidad e influencia el preguntar por lo que el otro ha entendido.
Ahora bien, si ambos están dispuestos a arreglar ese mal entendido, quizás se tendrá que  mover de nuestra área de confort y ponernos en el lugar del otro, debemos de aprender a escucharlo, pues es importante que las personas se pongan humildemente a platicar y estén dispuestos a entender cómo se sintió la otra persona y como hizo sentirme. Nunca dar por hecho las cosas. Sin embargo, siempre habrá alguna persona con la que se ha tenido algún roce emocional y esta no querrá  escucharnos y sin duda alguna nos sentiremos frustrados por no haber podido aclarar la situación. Debemos entender que algunas veces estas fricciones pueden llegar a tener un arreglo, pero otras no.






lunes, 28 de agosto de 2017

¿AMOS DE CASA?

En la actualidad es más frecuente conocer familias donde los roles tradicionales han cambiado, es decir donde la madre es quien trabaja y el padre es quien se encarga de las labores del hogar.
Hay situaciones en que el esposo no consigue tener trabajo y es ella quien, si lo puede obtener por sus capacidades y porque los patrones están contratando más personal femenino, quizá porque les pagan menos o porque ahora los tipos de empleos también han cambiado. A veces puede ser por algunos lapsos de tiempo durante la vida matrimonial, otras veces suele ser permanente, donde ella termina aportando sumas mayores de dinero que su pareja o bien siendo el principal sostén de la familia. Aunque algunas mujeres se sienten mal, pues regresan a la forma de pensar que ellas deben de ser las “mantenidas”.
Hoy en día más hombres toman el “papel tradicional de la mujer” y se quedan en la casa, pero todavía no es muy común. La mayoría de ellos aún no pueden aceptar la idea de ser los maridos “amos de casa”, sin embargo, hay algunos que preferirían permanecer en la vivienda, porque a decir verdad es una vocación legítima. Y es que socialmente tampoco son bien vistos, ya que al varón que participa activamente en los quehaceres de la casa se les etiqueta como mandilón, como mantenido o “poco hombre”. Lamentablemente, también entre las mismas mujeres esto se hace más grande, por las críticas y agresiones que abundan, como, por ejemplo, la suegra que suele atacar a la nuera acusándola de ser una “fodonga”, o por no haber salido “buena mujercita”.
Cabe señalar que para aquellos hombres que han adoptado estos nuevos roles, no lo perciben como una “ayuda a la esposa”, sino que se reconocen corresponsables y entusiasmados al formar parte integrante de la familia, por ejemplo “si Yo ensucio, debo limpiar”; “disfruto cocinar y lo hago con gusto”, “cuido a los niños porque los quiero y son mis hijos”. Inclusive, la vida doméstica puede llegar a ser muy aburrida y pesada para ambos, pero ello es más llevadero si se comparten y alternan tareas domésticas. Tal vez existan faenas hogareñas que no son agradables de realizar, pero ello no es privativo de los hombres, también las mujeres tienen derecho a externarlo y ser aliviadas de estas tareas ingratas.
Aún más, si entre sus labores familiares, los hombres a la par que las mujeres hacen reparaciones en la casa, cocinan, recogen a los niños de la escuela y cuidan a los adultos mayores, ello posibilita poder convivir más con los hijos, desarrollando una paternidad que anteriormente era como ausente. A la larga esto posibilita un mejor entendimiento entre mujeres y hombres y prácticas más igualitarias.
Lo importante es que el hombre no se sienta disminuido por hacer estas tareas, como, por ejemplo; de hacerse cargo de los niños o de cocinar, ya que además se dice que ellos tienen buena sazón.
A su vez, existen también hombres y mujeres que viven solos y que también tienen que hacerse cargo de su hogar, de lavar, planchar, el aseo, etcétera, o sea estas tareas no son consustanciales al género, o como patéticamente se dice “labores propias de su sexo” o “cuida tu dignidad de varón”.
Ya sea que el padre o la madre se queden en casa, los hijos no encuentran diferencias. Lo importante que los padres les expliquen la situación y sus razones para la inversión de papeles y guarden siempre congruencia al respecto. Es necesario que ellos comprendan que su padre decidió quedarse allí porque era la mejor elección para la familia. Puesto que esto podrá generar descontrol cuando los pequeños acudan a la escuela, por no pertenecer a la “normatividad”. Si una pareja está interesada en la inversión de papeles, recomiendo que lo lleven a la práctica y que hablen mucho de este tema a fin de hacer los ajustes sobre la marcha y, bueno, como cualquier tema que afecte el rumbo de la familia debe merecer mucho cuidado y atención.
De esta forma, el padre tiende a implicarse de otra manera, es decir, con una mayor responsabilidad y compromiso que en el pasado. Las causas de este traspaso de actividades y de roles son muchas y variadas, destacando los nuevos modelos de estructura familiar, la incorporación de la mujer con más fuerza al mercado laboral, factores de evolución cultural, entre otros. Una situación ideal que esto nos lleve a encontrar a más padres que juegan con los niños, se preocupan por su educación y prestan mayor atención a su alimentación y cuidado integral.
En fin, esto redundará en beneficio de los niños y niñas que tengan la oportunidad de crecer en un ambiente con menos segmentación de roles que en el pasado, con una mejor crianza en general y menos carencias afectivas y materiales